Exceltur, la alianza para la excelencia turística que preside el mallorquín Gabriel Escarrer, publicó el pasado junio el manifiesto ‘El turismo que todos queremos’. Aboga sin contemplaciones por un turismo con propósito, responsable, inclusivo y regenerativo. Exceltur sitúa en el centro del manifiesto a los residentes y, de forma constante, alude a la necesidad de que el turismo sea considerado de forma positiva por los locales. En este sentido, tanto en los cinco puntos en los que incide la declaración de intenciones y compromisos como en el decálogo, el manifiesto insiste en la necesidad de que el turismo se mantenga como una fuente de prosperidad, siempre preservando la calidad de vida de los residentes y los recursos territoriales del lugar.
El manifiesto explica cuáles son los desafíos del sector en un contexto cambiante. En este sentido asegura que entre los retos del sector está la progresiva saturación estacional de determinados destinos urbanos y vacacionales, la gentrificación que supone las dificultades de acceso a la vivienda en los centros de algunas ciudades, el mayor cuidado y compromiso con la preservación de la base de recursos naturales o la relevancia de invertir en la mayor calidad del empleo generado y la general necesidad de luchar contra la oferta ilegal, que pervierte y deteriora la calidad de las experiencias de los turistas y la calidad de vida de la población.
Explica el manifiesto que el modelo turístico de numerosos destinos no puede fundamentarse en la afluencia de más turistas. En este sentido, el manifiesto apuesta por el compromiso de todas las empresas e instituciones públicas sin excepción que integran la extensa cadena de valor turísticas en los diversos destinos en favor de una sector más responsable, inclusivo, comprometido y regenerativo.
El manifiesto explica que es necesario trabajar de forma conjunta y a largo plazo para conseguir las mejores condiciones laborales posibles de los trabajadores. Explica que es necesario apostar por la máxima estabilidad contractual, el diseño de planes de carrera, el incremento de la remuneración acorde a la evolución del negocio y los costes de vida. El manifiesto explica también que es imprescindible convertir el turismo en un vector de preservación y regeneración activa del territorio. Apuesta por una movilidad basada en el transporte colectivo, la intermodalidad y formas de movilidad compartida.
El manifiesto incide en una declaración de intenciones y compromisos con cinco puntos, que desarrolla con detalle. La declaración de intenciones y compromisos, en su primer punto, explica que se debe trabajar estrechamente con las administraciones para objetivar y analizar con rigor los efectos de la afluencia de visitantes sobre los elementos clave de la calidad de vida de los residentes y adoptar las medidas necesarias para equilibrar el deseable desarrollo turístico con su cuidado y preservación. En este sentido, el manifiesto comporta cuatro grandes compromisos: a) Generar un conocimiento innovador, riguroso y preciso sobre las capacidades de carga y acogida ciudadana en relación con el turismo. b) Colaborar en el desarrollo de instrumentos para planificar y gestionar la presión turística, así como orientar las mejores estrategias de desarrollo futuro. c) Introducir medidas para atraer los flujos turísticos de los perfiles más alineados con los valores de la responsabilidad social, el compromiso ambiental y el respeto al modo de vida de las sociedades locales. d) Desarrollar actuaciones de compensación para los ciudadanos residentes.

El segundo punto de la declaración de intenciones y compromisos se refiere a salvaguardar y promover los valores y rasgos que conforman la identidad cultural de los destinos y evitar su banalización. Para conseguirlo, los compromisos que comporta el manifiesto son varios y diversos. Así, por ejemplo, aboga por procurar el equilibrio de la implantación del conjunto de la oferta y demanda turística con el mantenimiento de la vida local, evitando ampliar su concentración en los lugares ya consolidados para no generar situación de sobresaturación, masificación y posibles conflictos entre residentes y turistas. Además, promueve defender y apoyar la aplicación de normativas basadas en análisis objetivos y rigurosos dirigida a evitar situaciones de ‘sobre turismo’ que puedan expulsar al residente al dificultar su acceso a la vivienda en alquiler o propiedad en zonas turísticas.
Otro de los compromisos que recoge el manifiesto se refiere a promover patrocinios empresariales y públicos de elementos deportivos, culturales y lúdicos que realicen los valores y elementos propios de la vida local. Además, propone vigilar y proteger de su deterioro y degradación infraestructuras y servicios básicos de uso cotidiano, tanto por turistas como también por residentes o promover e incentivar la preservación de los establecimientos históricos de comercio tradicional local, evitando su desaparición frente a una oferta más global, estandarizada y despersonalizada, como la ya existente en múltiples países o destinos.
El tercer punto es propiciar las mejores condiciones laborales y propuestas de valor sectorial, que generen un reconocimiento social y atractivo de las posiciones turísticas. Con este objetivo propone impulsar la mayor estabilidad en el empleo cuando las circunstancias de la prestación de servicios lo permitan o promover las políticas de retribución más equitativas basadas en la valoración del desempeño y tomando en cuenta las condiciones del entorno. El manifiesto considera que debe facilitarse la conciliación de la vida familiar y privada y promover una formación y cualificación excelente en todos los escalones de la cadena educativa. Además, pretende fomentar un ambiente laboral positivo y saludable para el bienestar de los empleados y favorecer la diversidad e inclusión en el entorno laboral. Entre otras medidas para fomentar las mejores condiciones laborales, el manifiesto propone también impulsar la integración laboral de personal local y de colectivos desfavorecidos y trabajar en favor de la atracción del futuro talento.
Promover la mayor concienciación y compromiso medioambiental para la protección de nuestros recursos naturales y la reducción de la huella ambiental es el cuarto punto de la declaración de intenciones y compromisos. Se trata, en definitiva, de impulsar la responsabilidad de trabajar para reducir la huella ambiental y luchar contra el cambio climático a través de las medidas más ambiciosas que sean viables para incrementar la eficiencia energética y promover la descarbonización, reducir el consumo de agua e impulsar su reciclaje y reutilización…
Propone impulsar la reducción de la huella ambiental fomentando la inversión en tecnologías para consolidar el uso de energías renovables y la autogeneración de energías limpias y en la adquisición y renovación de la maquinaria y equipos más eficientes para reducir el volumen de emisiones a la atmósfera. Además, apuesta por acelerar el uso de alternativas de transporte colectivo con bajas emisiones de carbono como el barco, el tren, los autobuses y el avión, así como el transporte compartido privado. Otro de los compromisos medioambientales es optimizar la gestión de residuos y promover la circularidad y el consumo de proximidad, además de promover la preservación de la biodiversidad y los ecosistemas.
El quinto y último punto de la declaración de intenciones y compromisos se refiere a impulsar con visión transversal de medio y largo plazo, fórmulas jurídicas ágiles y flexibles de gobernanza turística público-privada. Con la intención de contribuir a impulsar una nueva gobernanza turística, los firmantes del manifiesto se comprometen a promover la creación de nuevas entidades u órganos de verdadera cogestión público-privada, tanto para impulsar las acciones para atraer la demanda más segmentada interesante y alineada con los valores locales, como para el diseño y desarrollo de la oferta turística experiencial de mayor valor para los destinos. Propone también estudiar la creación de ‘Consejos Turísticos Ciudadanos’, formados por representantes de las comunidades de vecinos, autoridades locales y diferentes operadores del sector. El objetivo es conciliar los distintos intereses en barrios o zonas tensionadas, tanto de ciudades como de destinos turísticos maduros para adecuar la dotación de infraestructuras, sistemas de movilidad y gestión del entorno, además de capacidades turísticas de las zonas.
EL DECÁLOGO.
El documento de Exceltur explica que cada año son más los territorios españoles que se enfrentan al reto de responder a su creciente atractivo como lugar para visitar y vivir. La rápida recuperación de los flujos turísticos tras la pandemia ha generado un volumen de turistas que en algunos espacios de los destinos consolidados y en determinados momentos del tiempo, ha comenzado a provocar un debate sobre las bondades del turismo y su balance sobre la calidad de vida de la sociedad que lo acoge. Se trata de una realidad que se combina con otras tendencias de carácter global que incrementa la complejidad del diagnóstico, la incidencia del turismo y las respuestas colectivas necesarias.

Exceltur no permanece indiferente ante el debate que se suscita en diferentes lugares de España, tanto en ciudades como en zonas de costa. Esta realidad, explica el documento, demanda un cambio de paradigma en la manera de medir el éxito turístico, pero sobre todo en la forma de responder y hacer que el turismo se mantenga como una fuente de prosperidad en equilibrio con la preservación de la calidad de vida y los recursos territoriales. De esta manera, desde Exceltur se sugiere a los destinos consolidados como Balears que sigan los principios y propuestas del decálogo para afrontar los retos por un turismo que suma.
El primer punto del decálogo es invertir en conocimiento para dirigir y objetivar la demanda deseada y el posible exceso de turismo. Una vez más, Exceltur demuestra su preocupación por las externalidades negativas del turismo y aboga por la información, siempre necesaria, para adoptar las medidas necesarias. Apuesta así por invertir en sistemas de conocimiento al servicio de una gestión del destino basada en evidencias para objetivar la existencia de exceso de turismo en el destino y su área de influencia a través de datos, indicadores y estudios para conocer la capacidad de acogida del destino.
El segundo punto del decálogo se refiere a impulsar instrumentos de ordenación urbanística para orientar y equilibrar la oferta turística óptima con la calidad de vida del residente. Una vez más, afloja la preocupación por el residente. En esta oportunidad, la apuesta es impulsar y aplicar sistemas de planificación y ordenación urbanística que, con los instrumentos adecuados para garantizar su cumplimiento, orienten la oferta turística deseada y, especialmente, establezcan los niveles objetivo de plazas alojativas -determinantes de la presión turística- así como sus tipologías para generar la mayor contribución económica y el mayor y mejor empleo, de mayor aportación y equilibrio con la preservación de la vida local. De esta manera, se pretende evitar procesos de gentrificación en determinadas zonas de mayor intensidad turística por elementos desbordantes, como la conversión de viviendas en alojamientos turísticos.
Priorizar los sistemas de gestión profesional frente a las meras limitaciones al acceso es el tercer punto. Es una apuesta por la aplicación de sistemas profesionales y contrastados de gestión de los ámbitos de incidencia turística que provocan contestación ciudadana en los destinos, frente al establecimiento de limitaciones genéricas discriminatorias para los visitantes. Estos sistemas deben ser aplicadas a ámbitos como la gestión del tráfico, el acceso a la vivienda o la concentración humana en espacios y recursos naturales y culturales.
El cuarto punto del decálogo es incentivar la inversión en renovación de las instalaciones y los servicios turísticos y nuevas infraestructuras básicas. El objetivo es revertir procesos de posible degradación del destino y promover el reposicionamiento de la oferta existente con criterios de mejora del valor añadido y eficiencia ambiental, frente a la generación de nueva oferta que, además de agravar posible situaciones de saturación, no se encuentre alineada con la experiencia turística que demandan los perfiles más interesantes a atraer.
Luchar contra la prestación de servicios turísticos ilegales es el quinto punto del decálogo. Exceltur considera que luchar contra la prestación de todo tipo de servicios ilegales es luchar contra la masificación, especialmente en el caso de la comercialización de viviendas y demás estancias alojativas sin las licencias correspondientes. Promueve la inspección efectiva con la dotación de los recursos necesarios y el endurecimiento de las sanciones a los infractores. El sexto punto del decálogo es promover normas e instrumentos para promover el civismo. El manifiesto apuesta por poner todos los medios para garantizar el civismo en el destino por parte de los visitantes, la preservación de los modos de vida local y el descanso de los residentes. Propone regular a través de la redacción y aplicación de ordenanzas municipales sobre el uso de los espacios públicos, el ruido en instalaciones turísticas, el consumo de bebidas alcohólicas en las calles, el horario de terrazas y cierre de bares…
Impulsar nuevos polos y productos turísticos para redistribuir mejor la demanda territorial es el séptimo punto del decálogo. El manifiesto contempla impulsar la diversificación espacial y temporal de la oferta turística a través de nuevos polos y rutas de atractivo turístico fuera de los espacios de mayor concentración humana. Pretende atraer turistas en momentos de menor afluencia para dotar así de mayor estabilidad a la generación de empleo. El octavo punto del decálogo se refiere a reforzar y reorientar la promoción turística para la atracción de los perfiles más interesantes. En este sentido, reorientar y reforzar con mayor capacidad de impacto las estrategias de marketing y promoción turística hacia la atracción de los perfiles de turistas más interesantes por su contribución económica y su alineamiento con los valores de respecto a los recursos y la sociedad de los destinos y las iniciativas de mejora de la puesta en valor del turismo frente a la sociedad. Construir una gobernanza participativa basada en la colaboración público-privada y el mayor talento profesional es el noveno punto del decálogo.
Finalmente, el décimo y último punto apunta a consolidar una fiscalidad justa y finalista que evite nuevos tributos adicionales a los que ya paga el turista. En todo caso, explica que se cargasen nuevos tributos sobre actividades turísticas deben evitarse impuestos generalistas sobre las pernoctaciones u otros hechos imponibles relacionados con la afluencia y se opte por tasas que vayan a mejorar la gestión, calidad de los servicios y mantenimiento de elementos turísticos como los espacios naturales, recursos culturales… Explica también que si se aplicasen nuevos tributos la recaudación resultante debe ser siempre finalista para su inversión en la mejora de la competitividad turística del destino con la participación paritaria de los empresarios turísticos en los órganos decisorios de los ámbitos y proyectos a financiar. El manifiesto incide también en que se evite el uso de la recaudación para compensar la falta de financiación endémica de las administraciones públicas.
Declaración de intenciones y compromisos
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Enlace de origen : ‘El turismo que suma’