De esta manera, lo que habían planificado como una travesía rápida hacia una vida mejor se convirtió en un viaje infernal. «Llevaban agua para dos días y han estado en el mar dos semanas. Es un milagro que lograran sobrevivir, porque han pasado por un calvario, viviendo en condiciones infrahumanas», explicó ayer la directora insular de la Administración General del Estado en Menorca, Clara Mayans.
De momento, no hay indicios de que la embarcación se dirigiera a Menorca y, de hecho, ayer sus ocupantes no sabían que estaban en Menorca. Por ello, la hipótesis principal con la que se trabaja es que la embarcación salió del norte de África rumbo a Mallorca, pero, por causas que se desconocen, ya sea porque tomaron un rumbo equivocado o porque fueron arrastrados por alguna corriente o tormenta, acabaron perdidos en medio del mar y a la deriva.
Cuatro personas muertas
Los once supervivientes rescatados han relatado que cuatro de sus compañeros de viaje perdieron la vida durante las dos semanas que duró la penosa travesía, hasta que el viernes fueron avistados por un velero francés, que dio la señal de alarma a Salvamento Marítimo.
De este modo, serían un total de 15 las personas que habrían iniciado el viaje en una embarcación de aproximadamente cinco metros de eslora, que no pudo ser remolcada hasta el puerto. Todos ellos son de distintos países subsaharianos y no se conocían entre sí antes de embarcarse en la fatal expedición.
Las cuatro personas muertas no habrían podido superar las duras condiciones del trayecto, y el resto llegó al puerto de Maó en un estado crítico, varios de ellos gravemente deshidratados y con síntomas de haber ingerido agua salada, como es el caso del menor de 16 años que tuvo que ser ingresado en la UCI del Hospital Mateu Orfila. Otros tres adultos también fueron trasladados al hospital, mientras que otro menor fue llevado a la Casa de la Infancia de Maó. Los otros seis adultos pasaron la noche del viernes en las dependencias de la comisaría de la Policía Nacional de Maó y ayer fueron trasladados a la Casa de Acogida del Ayuntamiento.
Durante el día de ayer se puso en marcha el procedimiento habitual en estos casos, y se les abrió un expediente por entrada irregular en el país, mientras se investiga lo ocurrido. También se intentó facilitar que pudieran contactar con sus familiares para hacerles saber que estaban bien.
Fuentes de la Delegación del Gobierno en Balears explicaron también que, al tratarse de personas migrantes procedentes de países subsaharianos, serán consideradas como vulnerables, por lo que serán trasladadas a un centro de acogida en la Península.
Todo ello vuelve a confirmar que el endurecimiento de los controles fronterizos en Mauritania, gracias a la inyección económica por parte de la UE y el Gobierno de España, está provocando que las rutas de salida de la migración se trasladen al Mediterráneo, principalmente a Balears.
Los migrantes tienen un perfil vulnerable debido a que proceden de países del África subsahariana