Finca Ecológica Can Puvil: el auténtico sabor de Eivissa

Existe una Eivissa que se resiste a sucumbir ante el turismo de lujo y excesos que parece inundarlo todo. Una Eivissa que quiere seguir vinculada a su historia, a sus raíces. Este es el caso de Marina Cardona Baos, una terapeuta ocupacional que tras 17 años de trabajo en el Hospital-Residencia de Cas Serres decidió aparcar su carrera profesional para dedicarse en cuerpo y alma a la agricultura en su finca ecológica Can Puvil, en el municipio de Sant Josep de sa Talaia. «Yo siempre he tenido un vínculo muy especial con mi abuela, Catalina ‘Puvil’, y con las tradiciones ibicencas y el patrimonio rural», asegura Marina.

En 2016, después de que su padre le ofreciera un trozo de terreno en Can Puvil, Marina se hizo joven agricultora y empezó con un pequeño proyecto para sembrar 70 higueras. «Mi familia viene del mundo de la pesca, por lo que yo no tenía ningún tipo de formación en el campo. Me hice socia de la cooperativa Ecofeixes y de la Associació de Productors d’Agricultura Ecològica d’Eivissa i Formentera (Apaeef) y uno de sus ingenieros me explicaba todo lo que tenía que hacer. Esa fue mi formación», destaca Marina Cardona. La ayuda familiar también fue importante para hacer crecer la finca ecológica Can Puvil, ya que Marina empezó a suministrar productos de verano para el restaurante Sa Caleta, que dirige su hermano, Jordi Cardona. No obstante, la pandemia fue el verdadero punto de inflexión para Marina, a la que también se le acababa el tiempo para reincorporarse al trabajo tras haber dado a luz a su segundo hijo: «O contrataba a gente y crecía o se terminaba». Y eligió continuar adelante con su finca ecológica.

Marina Cardona cuenta ahora con la ayuda de dos personas en Can Puvil, lo que le ha permitido que aquellas 70 higueras primerizas plantadas en lo que era una ‘feixa’ abandonada hoy sean tres hectáreas en cinco fincas diferentes dedicadas a la huerta ecológica. Un terreno que no solo forma parte de la finca familiar de Can Puvil sino de otras ‘feixes’ pertenecientes al banco de tierras de Apaeef, asociación que ahora mismo preside Marina Cardona. Este banco de tierras permite que propietarios de fincas abandonadas cedan sus terrenos sin contraprestación a agricultores ecológicos para que estos inicien sus proyectos y las cultiven. «Cualquier payés en Eivissa lo hace por amor, nadie lo hace porque no tenga otra salida laboral porque aquí puedes encontrar trabajos mejor pagados que este. A mí si la hora me sale a seis o siete euros ya me doy con un canto en los dientes. Trabajo mucho más y gano mucho menos, pero puedo decir que soy económicamente sostenible», apunta Marina ‘Puvil’.

PRODUCTOS.

En la finca ecológica Can Puvil, los productos ‘estrella’ que se cultivan en invierno son la alcachofa y el espárrago, sin olvidar otros como la coliflor o el brócoli. «Empiezo con ellos en noviembre y acabo en mayo. Esto me permite tener contratados a mis trabajadores durante todo el año, porque los productos de verano empiezo a sembrarlos en febrero», explica Marina. Los espárragos trigueros de Can Puvil no tienen prácticamente competencia en Eivissa, por lo que al ser un producto que tiene una buena conservación después de recolectarlo y que necesita poca agua, al igual que las higueras, Marina le puede sacar un buen rendimiento a pesar de que «sí necesita mucha mano de obra. Ha sido un éxito». Hizo higos y espárragos por esto mismo: la falta de agua. En verano, Marina Cardona se dedica a la patata roja ibicenca, el tomate, la sandía y el melón, sin olvidar variedades locales como la pebrera blanca o el meló eriçó.

La responsable de Can Puvil destaca que este año habrá recolectado entre ocho y nueve toneladas de patatas y que lleva a cabo hasta cinco siembras diferentes de tomates «para tener durante todo el verano». Unos productos que Marina Cardona suministra a varios restaurantes del municipio de Sant Josep y que también vende en su propia finca durante tres días a la semana en verano. «Antes solo abría el punto de venta directo en verano, pero este año llevo desde marzo ininterrumpidamente. Me va muy bien», asegura Marina ‘Puvil’.

CLIENTES.

El poder vender sus productos desde la propia finca de Can Puvil le ha permitido a Marina «hacerme una clientela muy grande y de mucha continuidad, ha sido muy positivo». «Mis clientes son producto de la proximidad y de la conciencia, porque cada vez hay más gente que no quiere ir a comprar a supermercados», señala Marina Cardona, quien asegura que «mi producto es similar al del resto de compañeros agricultores ecológicos de la isla». No obstante, en Eivissa «hay un público muy concienciado en consumir producto ecológico, pero aún más con el producto de la isla. Estoy muy agradecida».

Como presidenta de Apaeef, Marina Cardona sabe que la gran mayoría de los nuevos agricultores apuestan por la agricultura ecológica en una isla donde el ‘boom’ turístico hizo que se apostara más por la cantidad. Una herencia que aún pervive, ya que todavía hay más tierras que cultiva producto no ecológico que ecológico. «Para mí no cabe otro concepto en mi vida. Mi eslogan es que cultivo salud, no tengo otra cosa en la cabeza. Tenemos que competir en calidad, porque no hay suficiente terreno como para hacerlo en cantidad y tenemos poca agua», destaca Marina ‘Puvil’.

En este sentido, destaca el éxito del público que están teniendo los mercados de productos ecológicos que se llevan a cabo a lo largo de la isla, como en Santa Eulària o en Sant Antoni. En cuanto a los proyectos de futuro que Marina Cardona tiene en mente está el de incrementar la superficie a cultivar. «Llevo 7 años cultivando estas tierras a tope y tengo ganas de coger más cerca de aquí porque necesito hacer rotación de cultivos y dejar descansar la tierra. Con la alcachofa y los espárragos tengo mucha tierra que en verano descansa, pero no la puedo cultivar porque está el producto ahí», explica Marina ‘Puvil’. «Un cliente me dice que voy poco a poco, pero pisando fuerte. El haber sido madre me ha condicionado mucho», añade Marina.

Otro de los planes para la finca ecológica de Can Puvil es la realización de talleres. «Ahora que Can Puvil es sostenible, quiero acercar la finca a la gente», apunta Marina. No obstante, la falta de agua generalizada en toda la isla también marcará el futuro no solo de Can Puvil sino de todos los agricultores de la isla. «Una de mis fincas está junto al torrente de la Font des Verger, pero el año pasado el agua bajaba muy salada. Tuve que bajar la bomba 60 metros más abajo y no pude sembrar la patata de invierno por la falta de agua».

Las tierras de Marina Cardona están sobre el acuífero de sa Serra Grossa, uno de los más maltrechos de toda la isla. «He conseguido hacer una perforada, pero tengo poca presión por lo que no puedo regar la patata con aspersores», apunta ‘Puvil’. La responsable de la finca ecológica Can Puvil aconseja para aquellos jóvenes que estén planteándose ser agricultores que se asocien y se dejen aconsejar por los profesionales de las cooperativas o asociaciones como Apaeef «para que sean tu apoyo, porque si no estás destinado a morir». Marina Cardona también destaca «el apoyo familiar» que tuvo en sus inicios y «tener un restaurante que me compraba el producto sin rechistar demasiado».

Enlace de origen : Finca Ecológica Can Puvil: el auténtico sabor de Eivissa