Miquel Àngel Casasnovas: «El Cercle d’Economia debe ayudar a definir el modelo»

Historiador de formación, persona vinculada a diversos proyectos culturales de Menorca y director durante trece años del IES Josep Maria Quadrado de Ciutadella hasta su jubilación, Miquel Àngel Casasnovas afronta una nueva etapa de liderazgo como presidente del Cercle d’Economia de Menorca.

Asume la presidencia del Cercle después de haber estado vinculado desde sus inicios. ¿Cómo vive este momento?
Es un reto apasionante y de gran responsabilidad. Llevo catorce años participando en la vida del Cercle, primero como socio fundador y después como vicepresidente. He podido ver de cerca cómo ha ido evolucionando la entidad, qué objetivos hemos alcanzado y cuáles han quedado pendientes. Ahora, con la presidencia, lo que me ilusiona es poder aportar una visión de futuro que consolide el Cercle como una referencia real en el debate económico y social de Menorca.

¿Cómo describiría la realidad actual del Cercle, tras más de una década de existencia?
Podemos decir que el Cercle se ha ganado un lugar en la sociedad menorquina. Nacimos en 2011, inspirados por la experiencia de los Cercles de Barcelona y Mallorca, con el objetivo de crear un espacio de pensamiento independiente. Hoy somos 88 socios y contamos con el apoyo de 13 entidades colaboradoras, lo cual nos ha permitido tener voz propia. Sin embargo, no podemos ignorar nuestras propias debilidades.

¿Qué les diría a quienes piensan que el Cercle es un club cerrado?
Que se equivocan. Somos un espacio plural y abierto, y precisamente queremos atraer más perfiles jóvenes y femeninos. Nuestro futuro depende de abrir puertas, no de cerrarlas.

¿Cuáles son los principales riesgos a los que se enfrenta una entidad como el Cercle en un mundo tan acelerado?
El mayor riesgo es la pérdida de relevancia si no somos capaces de adaptarnos a los cambios sociales y culturales. Las formas tradicionales de sociabilidad, como las asociaciones y los círculos de debate, ya no tienen el mismo atractivo que hace unos años, especialmente para las nuevas generaciones. Si no conseguimos atraer savia nueva, el Cercle puede estancarse. Y a eso hay que sumar la dificultad económica, porque la financiación es un reto constante.

Aun así, habla con optimismo. ¿Dónde ve las fortalezas del Cercle?
Tenemos una marca consolidada después de catorce años, gozamos de independencia de opinión y contamos con una base social plural. Además, la sociedad demanda cada vez más opiniones rigurosas e independientes. Si conseguimos aprovechar estas fortalezas, el Cercle puede seguir creciendo en número de socios y de entidades colaboradoras, y puede convertirse en una voz aún más influyente en Menorca.

¿Qué visión y misión se ha marcado para esta nueva etapa?
La visión es clara. Ser un espacio independiente, plural y abierto para reflexionar sobre los principales retos de Menorca, desde una perspectiva conectada con las tendencias globales. Y la misión es promover el diálogo, la investigación y la difusión de ideas que contribuyan a la prosperidad económica, la cohesión social y la sostenibilidad ambiental. Queremos ser un motor de transformación, capaz de inspirar propuestas útiles tanto para la sociedad menorquina como para las instituciones y empresas de nuestro entorno.

¿Y en la práctica, cómo se traduce esta misión?
En varios objetivos concretos. Por ejemplo, impulsar debates rigurosos sobre economía, sociedad, cultura y medio ambiente. Generar pensamiento propio mediante notas de opinión, informes y jornadas. Fomentar la sostenibilidad como principio fundamental, apoyar el talento y la innovación entre los jóvenes y los emprendedores; y ejercer una influencia constructiva sobre las administraciones, siempre desde la independencia y el rigor.

Habla de independencia. ¿Cómo se garantiza en un contexto tan politizado?
Nuestros estatutos nos impiden depender de administraciones, partidos, patronales o sindicatos. Esa independencia es precisamente lo que nos da credibilidad. El Cercle no quiere ser un actor que defienda intereses particulares, sino un espacio plural donde se puedan escuchar voces diversas y donde las propuestas se construyan colectivamente. Esa es la base de nuestra utilidad como institución.

Ha mencionado también la necesidad de cambios internos. ¿Qué medidas plantea?
Necesitamos atraer nuevos socios, especialmente mujeres y profesionales jóvenes de diferentes sectores, y reforzar nuestras comisiones de trabajo para que sean espacios activos y productivos. En cuanto a las notas de opinión, sin renunciar a la unanimidad para publicarlas, las aprobaremos por mayoría cualificada de al menos dos tercios. Es un cambio importante, porque evitará bloqueos en temas polémicos y nos permitirá ser más ágiles.

¿Qué papel jugarán las actividades abiertas al público?
Un papel central. Queremos institucionalizar unas jornadas anuales sobre temas estratégicos para Menorca, que tengan capacidad de convocatoria y repercusión mediática, como ocurre en el Cercle de Barcelona. También mantendremos los almuerzos-coloquio con ponentes invitados, aunque cuidando más la elección de temas y limitando la frecuencia para garantizar la calidad. Además, organizaremos conferencias y mesas redondas abiertas al público, por lo que nos gustaría seguir colaborando con entidades como el Ateneu de Maó o el Cercle Artístic de Ciutadella. Y me parece clave seguir acercándonos como hemos hecho otras veces a los estudiantes de bachillerato y formación profesional con actividades que fomenten la cultura económica y el espíritu emprendedor.

¿Qué relación mantendrán con otras instituciones?
Queremos reforzar la colaboración con los Cercles de Barcelona y Mallorca, incluso elaborando notas conjuntas cuando los temas afecten al conjunto de las Illes Balears. Mantendremos la relación fluida con las instituciones políticas y de colaboración con instituciones académicas y centros de investigación, como el Institut Menorquí d’Estudis, o la Universitat de les Illes Balears, con la que promovimos la implantación del grado de ingeniería informática en Menorca.

¿Cuáles son las prioridades para el curso 2025-2026?
Tenemos varias propuestas sobre la mesa y este mes de septiembre tengo planteada una reunión interna de trabajo que acabe de dar forma a todo esto que estamos hablando. Me gustaría que pudiéramos elaborar notas de opinión sobre temas que son muy cadentes, como la emergencia hídrica, y en los que hemos incidido otras veces. También sobre el turismo y el futuro de la industria, por lo que voy a proponer a la Junta Directiva organizar unas jornadas específicas dedicadas a analizar los retos y oportunidades del sector industrial en Menorca. También seguiremos con nuestros encuentros habituales de cada mes con personas que nos puedan ayudar a seguir alumbrando nuevas ideas.

¿Qué mensaje quiere lanzar al inicio de este nuevo curso?
Que el Cercle está vivo, con ganas de crecer y de aportar al debate público de Menorca. El Cercle tiene que ser uno de los actores que contribuyan a definir el modelo económico que queremos para Menorca. No podemos limitarnos a reaccionar a los problemas coyunturales porque necesitamos una mirada de medio y largo plazo. Queremos ser una voz crítica, rigurosa y al mismo tiempo constructiva, capaz de inspirar respuestas realistas a los grandes retos que tenemos como sociedad: desde la gestión del agua hasta la diversificación económica, pasando por la sostenibilidad del turismo o la reactivación de la industria. Si conseguimos esto, el Cercle habrá cumplido con su función.

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