«Muy atento, porque esto no es normal», así comienza el vídeo compartido por la Policía Nacional, en el que una agente reproduce un audio de su móvil donde se escucha: «Estoy flipando con la foto que has subido y además quién es ese que te ha comentado. Bórrala anda, bórrala que parece que vas provocando». La portavoz policial advierte que muchas víctimas han terminado por normalizar este tipo de mensajes, pero insiste en que «no, no es normal». Durante la grabación, la agente muestra también varios ejemplos de conversaciones a través de distintas plataformas digitales que evidencian conductas claras de cibercontrol.
Entre los ejemplos presentados, se puede leer en una conversación de Instagram: «¿Por qué le has dado ‘me gusta’ a esa? ¿Qué hiciste ayer para que te sigan de repente esas dos…?». Otro de los mensajes mostrados a través de WhatsApp refleja un control obsesivo: «¿Dónde andas? ¿Con quién estás? ¿Por qué no me contestas si estás en línea? Mándame tu ubicación inmediatamente». El mensaje final de la campaña es contundente: «Tu móvil es tuyo, tus redes sociales son tuyas, y el control de tu vida lo tienes que tener tú. El cibercontrol es una forma de violencia, no lo consientas».
El cibercontrol es una manifestación de violencia psicológica que se ejerce a través de medios digitales y dispositivos electrónicos. Esta práctica abusiva consiste en vigilar, controlar y limitar la libertad de otra persona en el entorno online. En España, los casos de cibercontrol han aumentado significativamente desde 2023, convirtiéndose en una preocupación creciente para las autoridades, especialmente por su prevalencia entre la población más joven. Los expertos en violencia digital señalan que el cibercontrol suele comenzar de manera sutil, con pequeñas demandas o cuestionamientos que van escalando progresivamente.
Puede manifestarse de diversas formas: exigir contraseñas de redes sociales, revisar constantemente el móvil de la pareja, criticar fotos o publicaciones en redes, controlar los contactos o amistades online, y exigir respuestas inmediatas a mensajes o compartir la ubicación en tiempo real. Un informe publicado por el Observatorio Español de Delitos Informáticos en marzo de 2025 revela que aproximadamente un 37% de los jóvenes españoles entre 16 y 24 años ha experimentado alguna forma de cibercontrol en sus relaciones sentimentales.
Lo más alarmante es que muchas víctimas no son conscientes de estar sufriendo una forma de violencia, ya que han normalizado estos comportamientos como muestras de interés o celos «románticos». La Policía Nacional ha intensificado durante 2025 sus campañas de concienciación sobre los peligros del mundo digital, poniendo especial énfasis en el cibercontrol como una forma de violencia que puede derivar en situaciones más graves.
Las autoridades recomiendan a quienes identifiquen estas señales de alarma que mantengan capturas de pantalla o pruebas de los mensajes abusivos, hablen con personas de confianza sobre la situación, establezcan límites claros frente a comportamientos controladores y, si es necesario, soliciten ayuda profesional o denuncien. En casos graves, existen órdenes de alejamiento que también pueden aplicarse al ámbito digital, prohibiendo cualquier tipo de contacto a través de medios electrónicos. En España, las víctimas de cibercontrol cuentan con diversos recursos para buscar ayuda.
El teléfono 016 atiende a víctimas de todas las formas de violencia contra las mujeres, incluido el cibercontrol, y funciona las 24 horas del día, los 365 días del año. También existe la aplicación AlertCops que permite comunicarse directamente con las fuerzas de seguridad en situaciones de peligro. Además, organizaciones como la Fundación ANAR (900 20 20 10) ofrecen ayuda específica para menores que sufren este tipo de violencia. Los centros de información a la mujer, presentes en la mayoría de municipios españoles, también proporcionan asesoramiento legal y psicológico gratuito para quienes enfrentan estas situaciones.